Él, a diferencia de su compañero, jamas había dejado que alguien lo haga quedar como un idiota, y percatándose de la presencia de otras personas elevo su tono de voz aludiendo a que lo que el decía era tan importante para el como para los demás. La discusión no duro mas de media hora y sus compañeros le pedían que conserve la calma y al hacerlo, solo pudo comprobar que elevando el tono de voz consiguió la aprobación de quienes no tenian participación directa.
Pego entonces media vuelta, sonriente, sintiéndose el mas grande, no por que le daban la razón, lo grandioso fue que se sintió escuchado...

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